El proyecto del Gobierno que propone excluir a los sindicatos de los acuerdos para distribuir la jornada laboral en ciclos de hasta 16 semanas reabre el debate sobre el rol de las organizaciones sindicales en los mecanismos de adaptabilidad de la jornada.
Entre sus principales cambios, el proyecto propone que los pactos para distribuir la jornada en ciclos de hasta 16 semanas puedan celebrarse directamente entre empleador y trabajador, sin intervención sindical.
En contraste, para los pactos de hasta 52 semanas, el proyecto mantiene la posibilidad de que estos se celebren mediante negociación colectiva o pactos con sindicatos, según corresponda.
Sobre este punto, nuestra socia Ignacia Lopez Vives, destacó que “es positivo que, para un tramo de 52 semanas, se incluya la posibilidad de acuerdo sindical, ya que implica que esa mayor flexibilidad podrá ser negociada por las organizaciones sindicales, pudiendo estas exigir a cambio para sus afiliados los beneficios que les parezcan atingentes”.